martes, 12 de septiembre de 2017

Una experiencia simbólica


La experiencia simbólica es indudablemente de carácter subjetivo. Cada uno percibe en ella lo que puede, o lo que su capacidad le permite o necesita. A continuación, voy a dar un ejemplo de cómo sucede:

En la famosa escena de la obra de teatro Hamlet de Shakespeare; el protagonista, el príncipe Hamlet, va caminando en medio de la noche por el cementerio junto a su mejor y leal amigo Horacio, cuando notan que hay dos sepultureros trabajando en una fosa para enterrar el cuerpo de alguien noble, pero con una muerte deshonrosa. Entonces se acercan a ellos para hacer unas preguntas con una charla amena. En un momento dado el príncipe toma una calavera que tenía uno de los trabajadores, le pregunta este a quién le había pertenecido la calavera que estaba sosteniendo. El sepulturero le responde que había pertenecido al bufón del rey. Entonces Hamlet empezó a recordar cuando él era un niño y reía junto a ese bufón. 

Esto hizo resurgir recuerdos en Hamlet, pero también se activó la calavera como símbolo, desencadenando en él toda esa serie de cuestionamientos resumidos en la famosa frase “To be, or not to be”, “Ser o no Ser” (recordemos que en inglés el verbo “to be” significa “ser/estar”). En esta escena podemos observar cómo contó la influencia de lo personal, lo temporal y lo cultural. El Ser, mediante el símbolo, lanzó un puente para manifestarse a sí mismo; todos aquellos pensamientos acudieron a Hamlet en catarata de información y sensaciones para poder resumir la vivencia de la manifestación en la célebre frase. 

Fuente: "El mundo simbólico de las runas" Melanie Köhle.

viernes, 2 de junio de 2017

Jörmundgander




Jörmundgander, “Serpiente del Midgard”. Es una serpiente gigantesca que ronda uno de los nueve mundos del fresno Yggdrasil (representa al universo), el Midgard, el mundo de los humanos, hasta el Ragnarök (“el ocaso de los dioses” o más bien el “destino de los dioses” en la batalla del fin del mundo, donde casi todo el universo sería destruido, pero se habla de un renacer, una continuidad. Nuevamente nos encontramos con la idea cíclica del tiempo).

Cuando los padres de Jörmudgander, el dios Loki y la gigante Angrboda, y los Aesir (los dioses principales) vieron, con sus dones de adivinación, las cosas terribles que este monstruo podía llegar a ser, Odín la lanzó al mar que rodea el Midgard, donde quedaría atrapada hasta el Ragnarök, donde luchará contra el poderoso Thor, el cual la matará, pero él morirá a raíz del veneno de Jörmundgander. En este mar fue creciendo tanto que podría llegar a rodear la Tierra y morderse la cola; el “jordens band” o “cinta del mundo”. O sea, el conocido Uróboros, el cual simboliza el ciclo eterno de las cosas.

martes, 30 de mayo de 2017

El mundo simbólico de las runas

Acá les presento mi primer libro. Por lo momento solo está en Amazon, tanto en su versión Kindle y libro-papel.

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Es un libro para comenzar o seguir el camino de una visión más amplia del mundo donde vivimos, en este caso, por medio de las runas.
A veces el racionalismo a ultranza solo está para negar o buscar formas de justificar y argumentar sucesos de manera retorcida para no tener que aceptar una realidad que se desconoce, lo que genera temor y hasta miedo.
Finalmente, poco a poco, se va descubriendo el mismo mundo de una manera fascinante y mágica, donde todo va tomando más sentido.
Nos espera una realidad llena de interesantes y hermosos misterios.

sábado, 20 de mayo de 2017

Hávamal



De la Edda Poética

“Hávamal”[1] (del 138 al 165)

(Historia de las runas de Odín)
IV
Sé que colgué del árbol azotado por el viento
nueve noches enteras[2],
herido por la lanza, entregado a Odín,
yo mismo a mí mismo,
de aquel árbol del que nadie sabe
el origen de sus raíces[3].

Pan no me dieron ni cuerno de bebida,
hacia bajo miré;
cogí las runas, gritando las tomé,
y entonces caí.

Nueve cantos supremos me enseñó el bello hijo
de Bölthur[4], padre de Bestla,
y un trago bebí del precioso hidromiel
derramado en Ódrerir.

Empecé así a germinar y a ser sabio
y a crecer y a sentirme bien;
una palabra dio otra, la palabra me llevaba,
un acto dio otro, el acto me llevaba.

Runas descubrirás e interpretarás los signos,
signos muy grandes,
signos muy potentes
que tiñó el thul supremo
e hicieron los dioses[5]
y grabó el creador de los dioses.

Odín entre los Aesir y entre los Elfos Dáin,
Dvalin entre los gnomos,
Asvid entre los trolls,
yo mismo grabé las runas.

¿Sabes cómo grabarlas? ¿Sabes cómo interpretarlas?

¿Sabes cómo teñirlas? ¿Sabes cómo probarlas?
¿Sabes cómo pedir? ¿Sabes cómo sacrificar?
¿Sabes cómo ofrecer? ¿Sabes cómo inmolar?[6]

Mejor no preguntar que en exceso preguntar,
siempre haya pago para el don;
mejor no ofrecer que en exceso ofrecer.
Así grabó Thund antes de surgir los pueblos;
luego se levantó cuando regresó.

V
(Serie de conjuros)

Conozco estos conjuros, mujer de rey no los sabe,
ni los hijos de los hombres;
ayuda se llama uno y ayudarte podrá
en los pleitos y las penas y en las duras desdichas.

Sé el segundo, que los hombres precisan
si quieren saber curar.

Sé el tercero, si mucho necesito
atar a mi enemigo;
la espada hago roma de mi adversario,
no muerden sus armas o sus ardides.

Sé el cuarto, si me ponen los guerreros
ligaduras en los miembros:
de esta forma canto si me quiero marchar,
se sueltan de mis pies los hierros
y de mi cuello la argolla[7].

Sé el quinto, si hacia mí veo volar
un dardo entre las huestes:
no vuela con tal fuerza que no lo pueda para
tan sólo con mi mirada.

Sé el sexto, si un hombre me hiere
con una raíz[8]:
y a este hombre que busca mi mal
le persigue el dolor, y no a mí.

Sé el séptimo, si veo la alta llama
en la sala entre los bancos[9]:
no es tan grande su ardor que no me pueda proteger,
para ello canto un hechizo.

Sé el octavo, que a todos es
útil para seguir:
cuando crece el odio entre los hijos del rey
puedo enseguida calmarles.

Sé el noveno, si necesidad me acucia
de proteger el viaje de mi ave:
el viento apaciguo sobre las olas
y calmo el mar todo.

Sé el décimo, si veo brujas
volar por el aire:
hago de tal forma que vuelan descarriadas
no encuentran su propia forma[10],
no encuentran su propio juicio.

Sé el undécimo, si debo a la batalla
llevar a mis viejos amigos:
canto sobre el escudo[11] y ellos avanzan poderosos,
indemnes, al asalto,
indemnes, del asalto,
escapan indemnes.

Sé el duodécimo si veo en un árbol
oscilar un cuerpo ahorcado:
así grabo y tiño las runas,
para que el hombre vuelva
y venga a hablar conmigo[12].

Sé el décimo tercero, si es que a un joven debo
rociar con el agua[13]:
nunca caerá aunque vaya al combate,
no perecerá ante las espadas.

Sé el décimo cuarto, si debo ante los hombres
enumerar los dioses,
de Aesir y Elfos sé todas las cosas
pocos sabios lo saben.

Sé el décimo quinto que Thjódrörir cantó,
el gnomo, ante las puertas de Delling:
fuerza conjuró a los Aesir y a los Elfos, fama,
don de vidente a Hroptatýr.

Sé el décimo sexto si quiero mujer sabia
lograr amor y favor:
la mente dirijo de la hembra de blancos brazos
y su ánimo altero todo.

Sé el décimo séptimo, que con dolor me rechaza
la joven doncella.

Que estos conjuros puedan, Loddfáfnir,
servirte largo tiempo;
te sean buenos si los sigues,
útiles si los tomas,
provechosos si los aceptas.

Sé el décimo octavo el que nunca digo
A doncella ni a mujer casada
– es mucho mejor que sólo uno lo sepa;
se acerca el fin de los conjuros –
sino sólo a aquella que me toma en sus brazos
o a la que es mi hermana.

Dicho está el discurso del Altísimo en el palacio del Altísimo,
muy provechoso para los hombres,
tan provechoso para los gigantes;
salud al que los diga, salud al que los sepa,
aprovechen al que los use,
salud a quienes oigan.


[1] Snorri Sturluson, “Textos Mitológicos de las Eddas”. Miraguano, España, 2006.
[2] Nueve, número mágico
[3] Acto notoriamente chamanico
[4]Un gigante, abuelo de Odín, pues Bestla es la madre de éste, una evidencia más de la relación dioses-gigantes.
[5] Las runas son obra de los dioses; lo atestiguan en expresiones que encontramos en las inscripciones rúnicas, como la siguiente:
“Yo hice las runas, obras de los dioses” (Noleby 600). La expresión “hecha por los dioses” y similares son frecuentes.
[6] Parecería un canto ritual
[7] Uno de los conjuros de Merseburg, en Alemania:
En otro tiempo estaban las señoras, estaban allí.
Algunas atadas con ligaduras, algunas detenidas por las huestes,
Algunas royeron, sus cadenas
¡que salten las ligaduras, quede libre de los enemigos! (Mettke, 1970:45).
[8] Utilizando una práctica mágica.
[9] El texto dice: “Entre mis camaradas sentados en los bancos”
[10] La magia seid, que utiliza Odín y es propia de los Vanes, incluye la capacidad de cambiar de forma. Aquí se corta la posibilidad de recuperar la forma origina.
[11] ¿El barditus de que habla Tácito?
[12] Ynglengasaga, cap 7
[13] Un rito hídrico que más tarde transformaran los cristianos en su bautismo; pero NO es una influencia cristiana.

viernes, 3 de marzo de 2017

Cánticos a la tierra

Este tipo de cantos eran comunes en toda Europa hasta la llegada de los romanos y luego casi olvidados en el tiempo con la Inquisicisión. Ya que las mujeres solian reunirse en los bosques o en los campos a cantar y danzar, muchas veces ligados a creencias chamánicas o simples agradecimientos a la tierra por la buena cosecha... la mayoría de ellas terminaron quemadas en la hoguera.
Este en particular, como los pocos que han quedado hasta hoy día, pertenece a las estepas rusas. Era usual que las mujeres de los labradores de campo, después de ocuparse de los niños y tareas de la casa durante la mañana, llegaran a los campos a ayudar a sus maridos, hermanos o padres con las duras tareas junto con el almuerzo. Mientras iban por las praderas entonando cánticos en agradecimeinto a la tierra por una buena cosecha.


miércoles, 15 de febrero de 2017

La Bella Durmeinte



Todos conocemos el "cuento de hadas", donde a princesa es rescada por el valeroso principe atravesando espinas, un bosque embrujado, fuego o todo junto segun la versión.
Era un cuento de tradición oral de centro Europa,recopilado por distintas personas, entre ellos los Hermanos Grimm; pudiendo así llegar hasta nuestros días.
Lo que muchos no saben es que la raíz del relato viene de la Saga Volsunga o los Nibelungos. Siendo Brunilda la bella durmiente, a la cual se le había quitado su inmortalidad y encerrada en un sueño eterno hasta que el más valeinte y mejor guerrero, Sigfrido, pase las llamas del fuego mágico que la protegian para poder despertarla.

viernes, 10 de febrero de 2017

Los nombres de Odín (Edda de Snorri)






“Se llama Allfödr en nuestra lengua, pero en el antiguo Asgard tenía doce nombres: uno es Allfödr (padre de todos), el segundo es Herran (Señor de los ejerctitos), el tercero Hnikar (el que exita el ánimo), el cuarto es Hnikud (Idem Hnikar), el quinto Fjölnir (el que esconde el hidromiel de la poesía. La etimología es poco clara, y la traducción se basa en una suposición que es un derivado del verbo fela “ocultar”), el sexto Oski (amigos), el séptimo Omi (el que produce ruido), el octavo Biflindi (el que tiene un escudo pintado), el noveno Svidar (el tranquilizador o el apaciguador), el décimo Svidrir (Idem Svidar), el decimoprimero Vidrir (el que rige el tiempo atmosférico), el decimosegundo Jálk (de dudosa etimología)”

domingo, 5 de febrero de 2017

Kenning

Kenning (en plural es kenningar), en el nórdico antiguo, significa símbolo, el hecho de nombrar. Relacionado con el verbo en nórdico antiguo kenna que significa "conocer" (como en la expresión kenna við, "nombrar a partir de algo").

La kenning es una figura retórica usada en las producciones literarias del siglo IX a XII de los actuales países de Noruega e Islandia. Tiene la particularidad de nombrar la cosa por una palabra que lo caracteriza debido a una anécdota (si la kenning es referente a un dios escandinavo), reemplazando la parte de la cosa por el todo, o bien simplemente haciendo la asociación por contigüidad.

En el Háttatal (El recuento de estrofas) de Snorri Sturluson, las kenningar se dividen en tres grados. Al primero se le denomina kenning, al segundo tvíkent y al tercero rekit. Una kenning es la parte menor constitutiva de una kenning. Por ejemplo, se le puede llamar a la batalla «el fragor de los dardos»; o al aire, «casa de los pájaros». Estos dos casos son kenningar simples. En cambio, en un tvíkent o doblado, se usa otra figura retórica adicional para doblar el kenning. Así , «la llama del fragor de dardos» no se le llamará a la batalla, sino a la espada. Cuando se continúa con más asociaciones, se dice que es proseguido, o rekit.

sábado, 4 de febrero de 2017

Laterne





Considerada la primera fiesta pre-navideña, celebrada el 11 de noviembre; hoy día conmemorando a San Martín de Tours, aunque tiene orígenes pre-cristianos. 

Hace como más de 10 años, cómo pasa el tiempo, había ido a esta fiesta en el Jardín de Infantes o Kindergarten de mi sobrino en Villa Ballester durante la noche, ahí recién me enteré de esta costumbre.

Recuerdo a los niños paseando por el jardín del lugar cantando la canción (que les dejo a continuación), junto con lámparas artesanales con velas. A los pequeños  les daban golosinas y a los adultos un vino caliente especiado llamado “Glühwein”, el cual está perfecto para el invierno pero lo dudo para una noche de noviembre en Buenos Aires…

Aparentemente el origen es pagano, pre-cristiano, donde los niños pasaban por los campos cantando la canción para ahuyentar a los malos espíritus y lograr una buena cosecha. Para finalizar hacen y hacían una fogata. Se la considera antecesora de Halloween, inclusive en la similitud de darles dulces a los niños luego de este paseo.

Luego se “cristianizó” la conmemoración, como otras tantas. Pasando a ser “El día de San Martín”.
 
En Alemán:

Laterne, Laterne
Sonne, Mond und Sterne
Brenne auf, mein Licht,
Brenne auf, mein Licht
Aber nur meine liebe Laterne nicht.

Laterne, Laterne,
Sonne, Mond und Sterne,
Sperrt ihn ein, den Wind,
Sperrt ihn ein, den Wind,
Er soll warten, bis wir zu Hause sind.

Laterne, Laterne,
Sonne, Mond und Sterne,
Bleibe hell, mein Licht,
Bleibe hell, mein Licht,
Sonst strahlt meine liebe Laterne nicht.


En Español:
 
Linterna, linterna,
Sol, luna y estrellas
Arde, luz mía
Arde, luz mía
Pero sobre todo, no mi linterna.

Linterna, linterna,
Sol, luna y estrellas
Enciérralo, el viento,
Enciérralo, el viento,
Debe esperar que estemos en casa.

Linterna, linterna,
Sol, luna y estrellas
Quédate luminosa, linterna mía
Quédate luminosa, linterna mía,
Sino, mi querida linterna no luce.